Sinopsis de Nuestros muertos
1997. La fiscal Laura Lanari llega a Villa Andina para investigar el brutal asesinato de Máximo Klausen, un hombre vinculado al exclusivo club Las Bahías. Recién recuperada de una erupción volcánica, la localidad patagónica parece un lugar idílico, suspendido entre las montañas y el lago. Pero el crimen vuelve a poner en evidencia una antigua fractura entre el pueblo y quienes viven dentro del perímetro del club.
Para Laura, volver a la Villa implica enfrentarse con su propio pasado. Cuando tenía ocho años, ocurrió allí un episodio traumático que nunca pudo olvidar. Mientras avanza en la investigación, establece vínculos ambiguos con algunos habitantes del pueblo: Marta, una anciana con quien comparte largas caminatas; Carlos, el taxista que se convierte en su chofer; Javier, el cuidador del cementerio; el doctor Bauer, a punto de regresar a la Alemania de la que llegó cincuenta años atrás. La fiscal deberá internarse en el mundo de Las Bahías, donde las viejas diferencias con el pueblo crecieron hasta convertirse en una grieta ideológica que atraviesa a sus habitantes. La viuda de Klausen, su hijo, el presidente del club y la periodista del diario local ofrecen versiones diferentes de un crimen que se vuelve cada vez más difícil de descifrar. Entre silencios, sospechas y recuerdos, Laura percibe que su trabajo no avanza y una sensación de impostura se apodera de ella.
Con notable destreza narrativa, Dolores de Elizalde construye una novela policial de atmósfera perturbadora, con ecos del noir nórdico
y reminiscencias de Las viudas de los jueves, de Claudia Piñeiro. De lectura atrapante, Nuestros muertos indaga en los temas de la venganza y la culpa, así como en la capacidad humana de perdonar aun a quien no lo merece.

